Industriales aseguran que el desabastecimiento de combustibles amenaza la reactivación económica y la seguridad alimentaria
Esta paralización logística genera un efecto dominó que perjudica directamente la transformación industrial de la materia prima en productos como mantequilla, yogur y helados, impidiendo además su posterior distribución hacia los mercados de consumo. Los afectados advierten que no se puede trabajar con normalidad bajo estas condiciones, calificando la situación actual como un perjuicio de extrema gravedad que vulnera el funcionamiento diario de todo el aparato productivo.
El presidente de la Cámara Departamental de Industrias, José Eduardo Iriarte, informó este miércoles que la persistente escasez de diésel y gasolina en el país continúa generando una profunda preocupación en los sectores productivos debido al incumplimiento de los plazos gubernamentales para regularizar el suministro. A pesar de las promesas oficiales de solucionar la crisis a principios de mes, la falta de certezas por parte del Ministerio de Hidrocarburos y Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) frena las inversiones estratégicas y paraliza las operaciones logísticas esenciales, imposibilitando hablar de una verdadera reactivación económica y amenaza a la seguridad alimentaria del país.
"El ministro de Hidrocarburos se comprometió a que el primero de agosto este tema se solucionaba; mire, estamos en cuánto, 12 de agosto, no hay solución, más bien ahora ya no solamente es diésel, sino también gasolina. Realmente el ministro de Hidrocarburos y YPFB tienen que dar certeza en eso, porque puede ser muy buena la ley de inversiones, pero ellos (empresas internacionales) van a venir y van a ver 'oye, ¿pero qué voy a invertir aquí si no hay diésel, no hay gasolina, no voy a poder operar al 100%? Tampoco lo van a hacer", sostuvo Iriarte a la Agencia de Noticias CCB.
El impacto de la falta de carburantes es especialmente crítico para la cadena de suministro de alimentos, afectando tanto la llegada de materia prima importada como el traslado desde los centros de producción nacionales. En el sector lácteo, por ejemplo, los productores de las distintas provincias del altiplano enfrentan serias dificultades para transportar la leche hacia los centros de acopio, ya que la ausencia de diésel impide que los camiones recolectores completen sus rutas habituales para recoger lo que producen miles de familias.
Esta paralización logística genera un efecto dominó que perjudica directamente la transformación industrial de la materia prima en productos como mantequilla, yogur y helados, impidiendo además su posterior distribución hacia los mercados de consumo. Los afectados advierten que no se puede trabajar con normalidad bajo estas condiciones, calificando la situación actual como un perjuicio de extrema gravedad que vulnera el funcionamiento diario de todo el aparato productivo.
Ante este adverso panorama, diversos gremios respaldan la postura de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), alertando que la seguridad alimentaria de la nación se encuentra en riesgo si no se toman medidas drásticas. Los sectores productivos exigen una solución definitiva por parte de las autoridades competentes, señalando que el fin de este problema es una condición obligatoria para poder reactivar la economía del país.
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